Cuanto por aprender

Desde lo más profundo de nuestra madre tierra brota el pulso ancestral de nuestra vida, representar las leyes de la naturaleza es lo más sagrado en nuestra existencia. Si estamos alejados de la esencia debemos emprender el retorno, revalidando nuestro verdadero pulso interior, ese que nos permite jugar y compartir sin otro objetivo más que el de celebrar a cada instante una comunión genuina y despojada con nuestro verdadero potencial, ese que nos hace únicos.

El arte de los tambores no permite al menos el intento, su poder es certero y profundo ya que nos coloca en un lugar de conexión o canal directo accionado nuestro centro motor en consciente comunión con los demás, vivenciando el entusiasmo que genera la energía grupal positiva.

Fabián Tejada – Director de Círculo de Tambores